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Viaje a la historia de la moda en México

En Palacio de Iturbide se presenta la exposición “El arte de la indumentaria y la moda en México 1940-2015”

Al frente: Vestido circular strapless corte princesa de Armando Mafud. 1998. Shantung de seda negra, dibujo de alcatraces pintado a mano. Al fondo: Vestido Águila, de Mitzy. 2000. Usado por Verónica Castro. Organza color negro; corset de escote corazón y falta pintados a mano a punta de pincel. Decorado con cristales de Swarovski.

Al frente: Vestido circular strapless corte princesa de Armando Mafud. 1998. Shantung de seda negra, dibujo de alcatraces pintado a mano. Al fondo: Vestido Águila, de Mitzy. 2000. Usado por Verónica Castro. Organza color negro; corset de escote corazón y falta pintados a mano a punta de pincel. Decorado con cristales de Swarovski.

La  historia de la moda en México no sólo se cuenta con colores, líneas, texturas y diseño. Tiene un lenguaje que igual se llama idiosincrasia, tradición o canon cultural. Que revive lo más profundo de los sentimientos de una época y exalta o se apropia de valores nacionales, extranjeros o universales.

En la exposición “El arte de la Indumentaria y la moda en México 1940-2015” que se presenta en el Palacio de Iturbide, en la famosa calle Madero del centro de la Ciudad de México, se hilvanan dos discursos paralelos: el de la indumentaria de los pueblos originarios y  el de la moda, que juntos permiten entender a un país mediante su forma de vestir.

Las prendas indígenas, con sus coloridos bordados, han tenido en el transcurso de los años transformaciones influidas por el mestizaje y no han quedado excluidas del concepto moda. Su evolución estética ha ocurrido a la par del uso de elementos foráneos como hilos mercerizados, algodones maquilados y tintes sintéticos.moda 11moda 14

A partir de los años cuarenta se empieza a hablar de una moda mexicana, pero no es sino hasta los años cincuenta, en la llamada época del “desarrollo estabilizador”, cuando se da su surgimiento, alimentada por una nueva clase media ávida de consumir productos novedosos.

El Palacio de Hierro obtuvo la licencia para cortar en México los patrones de Chistian Dior, y el Puerto de Liverpool creó un departamento exclusivo de vestidos de noche y fiesta confeccionados a la medida: Rue de la Paix.

Fue una época afortunada también para los diseñadores mexicanos, que mostraron sus creaciones en divas como María Félix y Dolores del Río.moda2

En los sesenta la modernidad se hizo presente. Podemos ver en la exposición, por ejemplo, un atuendo de las Olimpiadas, en el que se hace presente el pantalón para las mujeres, uno de los signos del cambio que inició México en esa época, del que el movimiento estudiantil de 1968 fue una de las más grandes expresiones.moda6

En los años setenta, con la llegada de Luis Echeverría al poder, se privilegió lo mexicano desde las más altas esferas del poder. La primera dama vestía prendas autóctonas y bebía agua de horchata. En la Zona Rosa, tiendas como El Águila Descalza y El Girasol abrieron sus puertas a diseñadores extranjeros y nacionales con creaciones basadas en las raíces mexicanas con nuevas lecturas.20160813_181446

Ya en los ochenta inició la consolidación de la moda mexicana que hoy en día, a pesar de los largos años de crisis económica, ha multiplicado sus propuestas y tiene reconocimiento internacional.modax

VISITAS: Todos los días, de 10 a 19 horas. Termina el 25 de septiembre. Entrada libre.

DIRECCIÓN: Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México.

Visitas guiadas gratuitas, de lunes a domingo, a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas.

(Fotos: Perla Oropeza. Nota redactada con información del folleto de la expo “El arte de la indumentaria y la moda en México” presentada por el Banco Nacional de México, a través de Fomento Cultural Banamex; la Dirección General de Culturas Populares y el Instituto Nacional de Antropología e Historia de la Secretaría de Cultura; El Palacio de Hierro y Vogue México. )

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Frida Kahlo: las apariencias engañan

Frida KahloConvertida en una superstar, que atrae no sólo por su obra artística, sino por una historia personal trazada en un complejo lienzo, Frida Kahlo tiene todavía secretos por descubrir.

El Museo Frida Kahlo, también conocido como Casa Azul, ofrece a partir de este sábado 24 de noviembre una peculiar exposición, compuesta por vestuario, adornos y objetos personales que permiten acercarse a las múltiples facetas que tuvo la artista.

Dicen que la apariencias engañan, y Kahlo muestra en una de sus obras cómo bajo un elegante y colorido vestido de tehuana,  vive un ser humano que espera con “la angustia guardada, la columna rota y la inmensa mirada”, moviendo su vida “cercada de acero”.

En la exposición Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo, se muestran los últimos hallazgos realizados en la Casa Azul, que incluyen alrededor de 300 prendas que ella utilizó de manera cotidiana.

La curadora de la muestra, Circe Henestrosa, comentó que junto a los vestidos se descubrió una fotografía en donde aparece la familia materna de la artista con vestidos en la tradición tehuana, lo que demuestra que ésta forma parte de su identidad y no sólo utilizó la indumentaria para complacer a Diego Rivera, como señalan algunos de sus biógrafos.

“Si bien yo no niego esto, porque ellos eran fuente de inspiración el uno del otro, creo que hay razones más intrínsecas en la elección de este vestido, que viene de la región del istmo de Tehuantepec, donde la mujer administra la sociedad.

“Este vestido simboliza una mujer fuerte y a Frida la ayudaba a proyectar sus convicciones políticas y también su mexicanidad. La parte de discapacidad juega un papel muy importante, porque también le va a ayudar a cubrir sus imperfecciones físicas.

“Ella construye una geometría propia, una relación muy interesante entre su vestido y su propio cuerpo, en la que sobresale la feminidad contrastada por el dolor físico y el dramatismo.

En 1937, Frida fascinó a Vogue, que le dedicó la portada de un artículo en su edición. Su arreglo personal, con un estilo único,  tenía elementos que hoy en día nos parecen contemporáneos.  Mezclaba telas y detalles de diversas partes del mundo, como motivos chinos, blusas europeas, telas de Estados Unidos o París, para incorporarlos como parte de su indumentaria.

No resulta difícil entender que entre sus fragancias favoritas estuvieran las de  estilo oriental, de moda en ese entonces, como Shalimar de Guerlain –inspirada en la historia de amor que desembocó en la construcción del Taj Mahal– o Emir, un perfume creado por Dana en 1935 y ya descontinuado.

Los corsés para sostener su columna rota se volvieron una segunda piel, que decoraba e incorporaba como parte de su atuendo.

Debido al pequeño espacio de que se dispone en la Casa Azul, en Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo, se exhibirán sólo nueve looks, que se irán rotando cada cinco meses para darle oportunidad al público de verlo.

También se exponen vestidos realizados por diseñadores contemporáneos, inspirados en el mito Frida.

El Museo Frida Kahlo se ubica en Londres 247, Del Carmen, Coyoacán. Está abierto martes de 11:00 a 17:45 y miércoles a domingo de 10:00 a 17:45 horas. Donativo de entrada: $75 público en general; $55 con credencial o identificación nacional; $35 estudiantes y maestros con credencial vigente.  Permiso para tomar fotografías: $60 público en general; $10 estudiantes con credencial vigente.