Yearly Archives: 2007

La conmovedora ‘Ruta de la abolición de la esclavitud en Francia’

Perla Oropeza / El Financiero

Las huellas están ahí, en los muros y en las puertas. Cuentan historias, construyen leyendas, pero sobre todo permiten recuperar, para que nadie la olvide, una de las rutas más importantes de la humanidad: la de la abolición de la esclavitud.

El viajero puede tomar como punto de partida Besançon, una romántica ciudad situada al noreste de Francia, a dos horas en tren desde París.

Su centro histórico, rodeado por el río Doubs y extensas zonas boscosas, tiene marcada en su arquitectura una larga historia, que comienza con la Puerta Negra, un arco del triunfo construido en el año 175 después de Cristo en honor del emperador Marco Aurelio, durante la época del dominio romano.

Casas y palacios son un muestrario de estilos y materiales, predominando las líneas renacentistas y las piedras características de la región, de tonalidades ocre, azul y blanco.

Sin embargo, la Ciudadela, obra de Vauban, afamado arquitecto militar de la corte de Luis XIV, es el principal atractivo de esta ciudad de 120 mil habitantes, capital de la región Franche Comté.

Construida entre 1668 y 1688 sobre 11 hectáreas, esta fortificación se levanta a más de cien metros sobre la vieja villa, lo que le permite tener una vista panorámica de Besançon y sus alrededores.

La gastronomía francesa, que ocupa un lugar muy importante en el mundo entero, aquí se disfruta de forma singular, ya sea en alguno de sus restaurantes terrestres como Le Grand Café del Casino Barrière, donde además hay música en vivo, o en el Chaland, instalado a bordo de un yate en las orillas del río.

Besançon tiene todo: galerías, tiendas y mercados tradicionales; museos, parques y centros de diversión. Para los audaces, la oportunidad de disfrutar de actividades como el parapente, kayak y espeleología a unos cuantos kilómetros de la ciudad.

Castillo de Joux

Ubicado en el macizo montañoso de Jura, el castillo de Joux muestra al visitante sus más de mil años de historia, en los que por su importancia estratégica se convirtió en sitio de batallas que inician desde la alta edad media y concluyen en 1940, con una resistencia de ocho días al ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

Hay pruebas de su existencia desde 1034, cuando logró su prosperidad gracias a que se encontraba en la única vía comercial entre la parte norte de Italia y el resto de Europa.

Desde 1690 hasta 1815 fue utilizado como prisión de estado, y ahí es donde su historia se entrelaza con la ruta de la abolición de la esclavitud, pues se convirtió en la cárcel y tumba de Toussaint Louverture, el líder de la rebelión que habría de conducir a la fundación de Haití.

Con la promesa de llegar a acuerdos de paz y amnistía, Louverture es apresado y llevado a esta fortaleza, donde advierte a sus captores: “Al hacerme caer, ustedes sólo derrumbaron el tronco del árbol de la libertad de los negros, volverá a crecer por las raíces, porque ellas son profundas y numerosas”.

Hoy en día, la cárcel de Toussaint Louverture se volvió un lugar frecuentado por unos 70 mil visitantes al año, que rinden homenaje a quien es considerado el primer representante del poder negro.

Museo de la Negritud

Tras abandonar el majestuoso castillo de Joux, la siguiente parada es el modesto pueblo rural de Champagney, donde en 1789 se registró la primera condena formal a la trata de negros.

Sus habitantes, conmovidos por el relato de un viajero que había presenciado en las colonias el trato cruel a los esclavos, resolvieron pedir al entonces rey Luis XVI el fin de esta práctica.

“Los pobladores de Champagney no pueden pensar en los dolores que padecen los negros en las colonias. No pueden imaginar ni aceptar que se pueda consumir productos de dichas colonias sin olvidar que fueron cubiertas por la sangre de sus semejantes. Tienen miedo de que las generaciones futuras, más educadas y filósofas, acusen a los franceses de este siglo de haber sido antropófagos”, expusieron en el Libro de Quejas.

Si se considera que los champagneses en ese entonces estaban agobiados por una difícil condición económica y sólo conocían a los negros por el cuadro de La Adoración de los Reyes Magos que colgaba de uno de los muros de la iglesia local, resulta todavía más sorprendente esta declaración.

Por eso se decidió abrir aquí la Casa de la Negritud, un museo que da testimonio de la crueldad del tráfico de esclavos con la representación de un barco negrero y la exposición de artefactos y cadenas con los que se castigaba a los cautivos.

También es un espacio para reflexionar sobre el enriquecimiento económico de los países poderosos a costa del sufrimiento de millones de personas.

Casa de Shoelcher

Puede parecer un accidente el que se haya elegido Fessenheim como la sede de un museo dedicado a Víctor Shoelcher, sobre todo porque él no nació ni vivió en ese pequeño pueblo alsaciano, ubicado a sólo un kilómetro de la frontera alemana.

Sin embargo, la asociación “Amigos de Shoelcher” seleccionó cuidadosamente el sitio, porque es el lugar de origen de su padre, un famoso y próspero fabricante de porcelana, que llevó sus productos a todo el mundo.

En la búsqueda de los prometedores mercados de América para su empresa familiar, Víctor Shoelcher viajó por las colonias francesas y Cuba, donde quedó fuertemente marcado tras observar las condiciones en que eran tratados los esclavos.

Él, un alto burgués riquísimo, decidió entonces dedicar todos sus recursos a combatir el trato negrero y demandar la abolición de la esclavitud.

Ahora, en esa casa, se pueden observar, entre numerosos objetos propiedad de Shoelcher, las valiosas porcelanas que se convirtieron también en parte de esta ruta por la libertad.

Abate Grégoire

A pesar de ser un poblado de apenas 200 habitantes, Emberménil puede enorgullecerse de ser el lugar de origen del abate Grégoire, que de ser un modesto cura de su parroquia, se convirtió en una de las principales figuras en la búsqueda de la emancipación de los negros.

Tuvo un papel clave en la redacción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y se le puede atribuir la paternidad del primer artículo: “los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”.

Defensor de los negros, fue el protector de la joven república de Haití: desde 1800 mantuvo correspondencia para ayudar a Toussaint de Louverture y en 1812 fue invitado por el rey Christophe.

En el pequeño museo de Emberménil se muestran ejemplos de su voluminosa obra escrita, que incluye algunas ediciones originales fechadas en los años de la Revolución.

 

La ruta

Entre los siglos XV y XIX decenas de millones de personas fueron capturadas en diferentes regiones de África, deportadas a América y convertidas en esclavos en las condiciones más ominosas y degradantes que puede tolerar un ser humano.

Portugal, Gran Bretaña, España y Francia fueron los principales impulsores de este tráfico, que por su duración y amplitud provocó profundas transformaciones y daños irreversibles en pueblos enteros.

Y si la trata negrera fue durante casi 400 años base del desarrollo económico del sistema colonial, el proceso de la abolición de la esclavitud tomó casi un siglo, en el que tanto movimientos revolucionarios como iniciativas individuales habrían de mover las conciencias del mundo.

En 1994, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lanzó un proyecto para recuperar la memoria de éste que fue uno de los episodios más dramáticos de la historia de la humanidad.

Una de sus vertientes consiste en promover el turismo cultural en los sitios donde hay huellas materiales del comercio negrero trasatlántico, la esclavitud y la lucha por su abolición.

Es en este contexto que se enmarca la “Ruta de la abolición de la esclavitud y los derechos humanos”, que abarca cuatro sitios ubicados al noreste de Francia: la Casa de la Negritud de Champagney, el Castillo de Joux en Pontarlier, la Casa de Víctor Shoelcher en Fessenheim y la Casa del abad Grégoire en Emberménil.

Se trata del único circuito organizado con recursos financieros de los gobiernos de municipios, ministerios y el gobierno francés, con el apoyo de la UNESCO, además de contar con el respaldo promocional de Maison de la France y otras organizaciones en todo el mundo.

Más información: www.abolitions.org

www.franceguide.com

Museo del Estanquillo, Monsiváis en el centro de la urbe

Perla Oropeza / El Financiero

 

En el centro de la vertiginosa marcha de la urbe, el Museo del Estanquillo es una oportunidad de echar un vistazo a trozos de historia, arte, recuerdos y símbolos que han hecho a la capital de México y a sus habitantes lo que son hoy.

Homenaje a la cultura popular, en él se encuentra lo mismo luchadores y monitos de historietas, que maquetas, fotografías, grabados, esculturas y pinturas donde se reproducen las epopeyas de lo cotidiano.

El lugar donde está ubicado, un edificio de cuatro pisos construido a finales del siglo XIX para la joyería La Esmeralda, en la esquina de Isabel La Católica y Madero, pareciera ad hoc para la muestra de los objetos y obras que han salido directamente de la colección del escritor Carlos Monsiváis.

La modernidad de una famosa tienda de discos y películas en la planta baja del inmueble ofrece un curioso contraste con el recuento de las mutaciones de la ciudad de México que se expone en la colección llamada En Orden de Aparición.

Y sí, en la muestra se observa un sentido temporal, pero también una vista caprichosa, pues como todo coleccionista, Monsiváis ha tenido preferencias, gustos y pasiones que son más que evidentes en este Estanquillo.

Punto neurálgico en las batallas políticas de ayer y hoy, la capital es una amalgama de todo lo que significa ser mexicano.

Y para explicarlo igual sirve un juego para niños de 1907, que los grabados de José Guadalupe Posadas y Leopoldo Méndez, los cuadros de Francisco Toledo, o las obras de caricaturistas como Rius y Abel Quezada.

El toque de humor y desenfado de este museo se complementa con diversas actividades culturales, como talleres de artes plásticas y conferencias. (Más información: www.museodelestanquillo.com)

 

Dirección
Isabel La Católica 26
Centro Histórico
Ciudad de México

Horarios
Miércoles a lunes, de 10:00 a 18:00
Martes, cerrado
Entrada gratuita
El inmueble de La Esmeralda cuenta con cuatro pisos, un salón para eventos, una sala para exposiciones temporales, una cafetería en el último piso con vista al Centro Histórico, una tienda y una biblioteca con cerca de mil libros relacionados con el arte y la cultura mexicana.

 

¡A esquiar en Chile! Portillo, el gran ‘crucero’ de los Andes

Perla Oropeza / Finsat

Fotos: Perla Oropeza

Los mexicanos prefieren ver hacia el norte, dice con tono de suave reproche Miguel Purcell, gerente general de Ski Portillo Chile, el famoso centro de esquí  localizado en la cordillera de los Andes, casi en la frontera con Argentina.

Y es que en estas instalaciones que operan desde hace más de medio siglo y reciben en promedio 400 huéspedes a la semana durante los cuatro meses de la temporada de nieve, la presencia mexicana es mínima.

Por eso, dice Purcell,  hemos estado tratando en los últimos años, con la corporación de turismo y los otros centros, de desarrollar un poco el nombre Ski Chile y ofrecerlo en mercados como el mexicano.

Indica que “el 25 por ciento de los huéspedes proviene de Estados Unidos, 25 por ciento de Brasil, 15 por ciento argentinos, 10 por ciento chilenos y el resto europeos y peruanos.”

En las 16 semanas en que opera como centro de esquí, Portillo recibe ocho mil visitas y 40 mil personas noche, para alcanzar una facturación de entre siete y nueve millones de dólares al año.

“Tenemos una muy buena ocupación, generalmente en julio, agosto y septiembre alcanzamos entre 90 y 100 por ciento. No tenemos más por factores climáticos, como el de que los caminos están cerrados algunos días.

“Sin embargo, en los extremos de la temporada,  en junio y a fines de septiembre, se nos cae la ocupación y tratamos siempre de mejorarla, pero hay otros factores como la nieve, puede que al inicio de la temporada o al fin de ella no tengamos. Cuesta más que la gente haga sus reservas con tiempo y definitivamente hay años en que no hay suficiente nieve.

Maquinaria aceitada

Uno de los momentos más difíciles para Portillo fue la crisis argentina de 2001. “Fue muy violento, bajamos de una temporada a otra de 40 por ciento de huéspedes argentinos a 5 por ciento. Buscar reemplazar ese mercado no fue fácil, tuvimos que hacer promociones acá en Chile, desarrollar un poco más el mercado nacional brasilero, norteamericano. Logramos al año siguiente una buena ocupación, pero con retornos más bajos, promociones y precios especiales. Fue doloroso, pero se ha ido superando y ahora representan 15 por ciento de la facturación.”

“Construir un centro como este requiere de una gran inversión y no siempre es tan rentable, a veces este negocio va más con el amor que con el dinero, porque son temporadas muy cortas, entre 12 y 16 semanas. Es una inversión muy grande. Un andarivel tiene un costo de un millón y medio de dólares, de ahí para arriba, hasta cuatro millones de dólares y tampoco hay muchos lugares donde hay buenas condiciones, donde no hay riesgo de avalancha, hay buena nieve durante muchos meses, hay una serie de requisitos que tiene que cumplir el lugar para ser un buen centro.”

Mantener funcionando las instalaciones de esquí, el servicio de comida y hotelería requiere de un ejército de empleados: 500, de los cuales 350 están involucrados en todo lo relativo a los deportes invernales.

Portillo es una maquinaria que debe aceitarse continuamente. “Todos los años invertimos en infraestructura, en reemplazada de rieles, entre 500 mil y un millón de dólares. Este año, dependiendo de los resultados, probablemente invirtamos 800 mil dólares. 

“En verano el hotel se ocupa para convenciones, trabajos de equipo de las empresas y creemos que nos hace falta algo de infraestructura para atender esas empresas, salas de juntas y un buen spa. Es necesario actualizar esa área que está un poco pobre.”

Gran crucero

La administración de Portillo ve a estas instalaciones como un gran crucero, de ahí que a sus huéspedes les llame pasajeros y a sus empleados tripulantes.

“En el año 1949, cuando se terminó el hotel, no había caminos de invierno, sólo el tren transandino,  tenía que ser un hotel totalmente autosuficiente, una especie de ciudad en la montaña, y en años no había comunicación con Santiago y con los Andes durante un mes. Había que tener suficiente abastecimiento y personal como para sobrevivir un mes. De ahí viene el que este sea una especie de barco crucero”, explica Purcell.

“Tenemos capacidad para 450 pasajeros. Dentro del hotel hay 123 habitaciones y en total 165, considerando lo de fuera. Las cabañas se arriendan por toda la temporada y están totalmente equipadas, con cocina y varias habitaciones, son para familias.

En los cuartos no hay televisores, “el concepto de Portillo es que la gente interactúe, que entre nuestros huéspedes se forme un buen ambiente y creemos que teniendo televisión en cada habitación va a transformar al hotel en otra cosa. Un poco la idea es que quien viene acá se olvide de los problemas cotidianos y entre en otro mundo. Es un poco nuestro principio y hasta aquí nos ha resultado bien. Hay mucha gente que no puede  vivir sin tv y no es para esto. Hay otros que están muy agradecidos de que sus vacaciones sean una experiencia y un pequeño descanso. Hay otros que no entienden eso.”

Al observar el paisaje nevado, con las montañas de los Tres Hermanos tocando el cielo y el sol bañando el lago helado, las pistas de esquí y las góndolas, surge la pregunta: ¿por qué no se ha dado un desarrollo inmobiliario paralelo en esta privilegiada zona de esquí?

“Portillo ha tenido muy buenos resultados con este esquema, de un hotel que no desarrolla la parte inmobiliaria, sino que tenemos que preocuparnos de la hotelería y de tener buen esquí. Hasta aquí va bien y esperamos seguir de esa forma, que sea un lugar más exclusivo para los huéspedes del hotel. Si usted ve, no hay mucha gente que viene acá durante el día a esquiar. Estamos enfocados a un hotel de buen servicio y aquí le damos prioridad a los pasajeros, no hay filas en los andariveles, poca gente esquiando. Creemos que la experiencia de nuestros huéspedes es buena, buen esquí, buen servicio, lo que pedimos la mayoría de las personas que vamos de vacaciones.”

“Es lo que hace a Portillo un lugar especial, si quisiéramos sólo dinero, habríamos desarrollado esto desde la parte inmobiliaria y sería otra cosa, un centro común y corriente, lo que somos nos separa un poco del resto de los destinos. Hay muchas formas de enfocar el negocio.”

“Aquí ha funcionado bien, ha sido un negocio relativamente rentable. En esta ápoca hay que tratar de distinguirse por algo y nosotros tratamos de distinguirnos por servicio, por un trato personalizado. Hay otros centros que son más grandes, que tienen otras condiciones, nosotros no nos enfocamos en ese lado.

De iniciativa estatal a negocio familiar

Con el fin de desarrollar el turismo en las distintas zonas de Chile, el gobierno desarrolló algunos hoteles en los extremos del país. En Portillo comenzó la construcción en 1942 y  terminó en 1949. Posteriormente fue vendido a distintos grupos, hasta que finalmente lo adquirió Paul Purcell en 1961. Desde esa fecha se ha mantenido en manos de la misma familia y en 2001 Henry Purcell, después de 45 años al frente de la administración,  cedió a su hijo el timón del barco.

No se debe perder

No es necesario ser un experto para esquiar en Portillo. Ahí  le enseñarán las bases del deporte. Jesús Puente, miembro del equipo de élite de demostración de España y con más de 25 años de experiencia como instructor de esquí, coordina el trabajo de 35 instructores..

Nadar en la alberca o disfrutar el jacuzzi al aire libre de Portillo es una experiencia única. El agua caliente mantiene la temperatura del cuerpo mientras se disfruta de un paisaje completamente nevado.

Ubicación y costo

Este centro turístico se encuentra a dos horas en auto de la capital chilena, por el camino internacional que une Santiago con la ciudad de Mendoza, Argentina.

La estancia cuesta de 600 a  cuatro mil dólares por semana, dependiendo de la calidad de la habitación y de la época. Hay un tarifario por tres temporadas con diferentes precios. Las de 600 dólares son habitaciones con literas y baños comunes y están orientadas más bien a los jóvenes, pero en temporada baja cuestan 490 dólares y en la media 540 a la semana. Incluye siete noches de alojamiento, siete días de esquí, cuatro comidas por día y acceso a todas las instalaciones.

Estadísticas:

Desnivel vertical:762 metros

Pista más larga: 2,456 metros

Altura ubicación hotel: 2,880

Promedio caída de nieve: 7.4 metros

Distancia desde Santiago: 160 kilómetros

Pronóstico de buen tiempo: 80% días de sol.

Superficie esquiable: 1,235 acres

Andariveles: 13

Paseo por Montevideo, días de nostalgia y pasión

“Las ciudades son libros que se leen con los pies.”

Emilio Frugoni, escritor y político uruguayo

Perla Oropeza / El Financiero 

Fotos: Perla Oropeza

Sede del carnaval con mayor duración del mundo, que por tres meses llena las calles de la ciudad con máscaras, baile  y diversión, Montevideo es también capital del tango, la milonga y el candombe, con sus historias cargadas de nostalgia, pasión y soledad.

En el estuario del río de la Plata convergen todos esos sentimientos y se mezclan en los 22 kilómetros de playas de fina arena blanca que dan a esta urbe un brillo especial, así como con las ramblas que recorren su línea costera y que parecen no tener fin.

Para los mexicanos, diez horas de vuelo hasta esta ciudad puede parecer demasiado, pero lo que se encuentra aquí compensa con creces el largo viaje. Y por si fuera poco, está a la mano Punta del Este, uno de los destinos de playa con más atractivos del continente.

Uruguay natural, es el eslogan con que se promueve el turismo en este país, y lo cierto es que además de ser un lugar donde su magnífica naturaleza es propicia para practicar deportes tan disímbolos como el surf, futbol, rugby playero, buceo,  pesca y golf,  también se respira cultura y una alta calidad de vida.

Con su estilo desenfadado, los montevideanos suelen ser al mismo tiempo cálidosy alegres, apasionados por el futbol y aficionados al mate. La mayoría descendientes de migrantes españoles e italianos, han sabido apreciar las aportaciones culturales de otro grupo separado de sus raíces, la población negra, que con su música ha fortalecido la identidad uruguaya.

En Montevideo confluyen diversos tipos de arquitectura, todos de origen europeo. Casonas y palacios se ven aquí y allá, tanto como jardines y esculturas. Y si Pocitos es el barrio más habitado de la ciudad, Carrasco es la zona residencial más exclusiva, donde las casas, con grandes construcciones, albercas y jardines, cuestan no menos de un millón de dólares.

En la Ciudad Vieja conviven pasado y presente. Junto a la antigua puerta de su desaparecida muralla, en el paseo peatonal Sarandí, el visitante encuentra galerías, tiendas de antigüedades, libros y artesanías, donde destacan por supuesto las elaboradas con piel y cuero y los recipientes para preparar y tomar el mate, la bebida favorita de los uruguayos.

El Mercado del Puerto es el sitio emblemático para disfrutar de una deliciosa parrillada y tomar el Medio y Medio, una mezcla de espumante y vino blanco, en un ambiente típicamente montevideano.

Museo del carnaval

En una ciudad donde el carnaval acapara la atención durante tres meses al año, un museo sobre esta gran fiesta era más que inevitable. Al entrar a este gran galerón, ubicado a unos pasos del Mercado del Puerto, los visitantes se encuentran con una muestra del ambiente de máscaras, maquillaje, disfraces y música que llenan las principales calles de Montevideo al ritmo del candombe, aportación de la población negra a estas festividades. Completan el espectáculo parodistas, humoristas, compañías de negros y lubolos, así como las murgas, verdaderos grupo de artistas que al ritmo del bombo, el platillo y el redoblante, presentan espectáculos musicales cargados de sátira política y crítica social.  En 1857 se celebró el primer gran baile de carnaval en el Teatro Solís, pero hay referencias históricas que ubican sus inicios a finales del siglo XVIII.

Museo del Gaucho y de la Moneda

En un deslumbrante edificio de arquitectura ecléctica, construido a fines del siglo XIX, se exhibe la historia del gaucho, personaje legendario que sobrevive en las inmensas zonas rurales donde abunda el ganado y no hay propiedad privada.  Jinete, cazador, hombre libre, mezcla elementos europeos como el caballo y la guitarra, con legados indígenas, como las boleadoras, el mate y el poncho. Este palacete también exhibe una importante colección de billetes, monedas y medallas.

De compras

Avenida 18 de Julio. [Perla Oropeza]

El centro comercial Punta Carretas es lugar ideal para las compras. En sus instalaciones, más de 200 locales se reparten en tres niveles. Tiene plaza de comidas, diez salas de cine y teatro.

A lo largo de la Avenida 18 de Julio hay una gran variedad de tiendas, además de que recorrerla resulta un agradable paseo en el que es posible admirar maravillas arquitectónicas, como los palacios Salvo  y Rinaldi, en la Plaza Independencia. Puede hacer una parada en la Plaza Cagancha, para visitar el mercado de los artesanos.

OTROS SITIOS DE INTERÉS

— El Milongón. Cena show, con ritmos de candombe, tango, milonga y folclore

–Teatro Solís. Con 150 años de vida, es el teatro en actividad más antiguo de América Latina.

— Museo del Futbol. Para los verdaderos fanáticos. Está ubicado bajo la tribuna olímpica del Estadio Centenario, considerado monumento histórico del balompié mundial.

— Casa del Vino. Exhibición y venta de vinos uruguayos.

— Café Bar Tabaré,  en Punta Carretas, es un pintoresco bar, al estilo de principios del siglo pasado. Su variada y deliciosa comida, combinada con una amplia oferta de vinos, atrae a uruguayos y extranjeros, lo que le da una atmósfera cosmopolita.

Más información:

www.uruguaynatural.com

www.montevideo.gub.uy

¿SABÍAS QUE…?

Montevideo es el acrónimo de Monte VI de Este a Oeste, desde el Atlántico hasta el río Uruguay, que fue como lo describieron los europeos a su llegada.